El arte está notando la crisis

Tuesday, November 11th, 2008

La crisis económica que recorre el mundo se ha dejado notar también en el mundo del arte, donde las subastas de Christies y Sotheby’s se vieron esta semana seriamente afectadas, sin recaudar lo esperado.

Ambas casas celebraron esta semana sus remates de arte moderno e impresionista, dejando parte del catálogo sin adjudicar por falta de compradores.

La mayoría de obras que se vendieron lo hicieron por un precio menor de lo esperado, en línea con las expectativas más conservadoras. También fue evidente la falta de interés y competitividad de los compradores, tanto en la sala como por teléfono.

Algunos especialistas señalan que la crisis económica que amenaza con convertirse en una recesión global podría hundir al mundo de las subastas de arte en su peor bache desde el 11 de septiembre de 2001.

La venta de Christie”s adjudicó sólo el 56 por ciento de los 82 lotes en oferta y quedaron unos 100 millones de dólares por debajo de su estimado antes de la subasta, en torno a los 250 millones. Sólo el 11 por ciento de los lotes vendidos superaron el precio estimado por los expertos.

Tratando de poner la nota positiva, el presidente de Christie”s, Christopher Burge, señaló que lo recaudado, cerca de 200 millones durante las dos sesiones, indica que a pesar de las turbulencias financiera “aún hay una gran cantidad de dinero para el mercado del arte”.
No obstante, reconoció que durante esta semana se vio “obviamente un nivel reducido” de ventas. “Estamos evidentemente en un período difícil de las finanzas mundiales”, dijo a los medios.

En este oscuro panorama, destaca uno de los escasos records fijados en Christie”s el jueves por la noche. La obra del español Juan Gris, “Livre, pipe et verres”, alcanzó los 20.8 millones de dólares, superando su máximo estimado y rompió el récord del artista.

Por su parte, la casa Sotheby”s tuvo el peor resultado de ventas desde mayo de 2001 y un tercio de las obras ofertadas esta semana quedaron sin vender.

El total de la subasta estuvo muy por debajo de las expectativas: Sotheby”s había previsto recaudar entre 338 y 475 millones de dólares pero sólo alcanzó 224 millones.

Las únicas tres obras que lograron precios récord fueron “Suprematist Composition”, del constructivista ruso Kazemir Malevich, vendido por 60 millones; “Vampiro”, de Edvard Munich por 38 millones; y “Bailarina en reposo”, de Edgar Degas por 37 millones.

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La crisis ya le ha pasado factura al director Gérard Mortier y a la Ópera de la Ciudad de Nueva York. Al primero, que iba a sumir la dirección artística y la dirección general a tiempo completo en el teatro norteamericano a partir de la temporada 2009-2010, porque ha visto cómo su proyecto ha tocado fondo debido al recorte del presupuesto, lo que le ha llevado a dimitir (su compromiso era por seis años). Y el segundo, porque después de embarcarse en tan ambiciosa aventura con el fin de renovarse, atraer a nuevos públicos y competir con su vecino, el emblemático Metropolitan de Nueva York, se ha visto plantada repentinamente por su gran apuesta. La presidenta del teatro, Susan L. Baker, confirmó el viernes la decisión de Gérard Mortier de dimitir, y anunciaba que espera reemplazarlo en tres semanas y que recuperará el puesto de director general, según informó ayer «The New York Times».
Después de meses de rumores, el desencuentro final ha llegado a causa de la reducción del presupuesto a la que se ha visto sometida la Ópera de la Ciudad de Nueva York. La cifra incialmente prometida al director belga, de 60 millones de euros, y que aparece en su contrato, se ha visto reducida a 36 millones. Una cantidad que en opinión de Mortier sólo sirve para cubrir los gastos básicos del teatro y que le permitirían muy poco margen de maniobra para realizar producciones innovadoras. Ante esta realidad, el director belga dijo que no podía seguir adelante en un teatro «que tiene menos que el más pequeño de los teatros franceses», según declara al diario neoyorquino. Mortier que está concluyendo su etapa al frente de la Ópera de París disfruta allí de un presupuesto anual de 300.000 millones de dólares. Como solución , el director belga había propuesto a la dirección del teatro asumir un déficit durante la primera temporada, lo que permitiría mostrar un proyecto capaz de atraer a nuevos patrocinadores privados. La directiva del teatro, asustada ante la crisis, rehusó la propuesta.

Pero éste desencuentro final venía precedido por otros. Uno de ellos fue motivado por la presentación el pasado mes de agosto, en el último momento, de la candidatura de Mortier a la dirección del Festival de Bayreuth, que finalmente no prosperó pero que desencadenó un gran malestar en la dirección del teatro. Mortier justificó después esta maniobra como un «señal» enviada a los patronos de la Ópera de Nueva York que parecían haber perdido interés en su proyecto.

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